Reportándome
Son casi las seis. Tomo café. Fumo. Tejo. Escucho la radio.
En la ciudad de la Furia, los subtes no funcionan.
Los médicos sólo atienden emergencias.
Los aeronáuticos también andan de paro.
Un tipo mató a toda su familia y luego se ha tirao de un octavo piso. Y como no es Charly, no vivió pa contarlo ni decir Me tiré por vos…
Ando un poco des-velada y cuesta poder encontrarme con el sueño. Debe estar muy ocupado.
O quizás también está de paro… Reclamando mejores condiciones laborales, o algún nuevo convenio…
Los días del Jinete, últimamente al menos, andan bastante arremansados.
Me levanto tarde. Obvio. Bueno, muy tarde.
Desayuno. Eso no cambia jamás. Mis dos cafés con mis dos cigarrillos.
Y luego depende un poco del clima.
Quizás me voy a tejer a la terraza, quizás al cerro. O en la cama, lugar acogedor si los hay…
Quizás voy al centro a comprar lo imprescindible. Sahumerios. Cien por ejemplo. Agujas que miden un metro. De madera, of course. Tres encendedores por un peso. Una tijerita de esas que se hacen más chiquitas si las doblás con cariño. Un sacacorchos. Y un abrelatas para que no se sienta solo. Un cenicero. Rompí todos los que había en la casa. Papas fritas. O panchuque. (Dícese de un panqueque recién hechito, pero con una salchicha adentro)
Quizás vuelvo y sigo tejiendo. Mate. Nunca sola. O con los niños de la casa o con quien me cuente y me cante en ese momento. Maybe my dear Rod, maybe los Beatles, maybe Joaquin. Maybe.
Arranca Pettinatto en la radio. Era cierto que son las seis.
Y todavía tengo que terminar unas polainas che.
Por cierto, lo crean o no, se puede vivir de lo que uno teje.
Y claro, el Mochuelo me guía. Sólo después del ocaso, desde ya.
Bob. Mi querido Dylan me endulza los oídos. Por eso me cae bien Petti.


M dijo
Ya son las 10.30. Sigo sin dormir. Y es probable que cuando vuelva a leer, no recuerde haberlo escrito.
Lo de Petti es cierto.
Y por Sumo, también, claro.
17 Mayo 2007 | 03:24 PM